LA TALLA DE MADERA EN SAN ANTONIO ARRAZOLA
El creador del arte de la talla de figuras en madera de copal, es el Sr. Manuel Jiménez, de origen zapoteca. A Arrazola llego dentro del vientre de su madre Isabel Ramírez, quien junto con su abuela acudía a trabajar a la hacienda productora de aguardiente, panela y azúcar. Su padre fue el señor Jesus Jiménez.
Manuel, al igual que muchos de los hijos de los peones de la hacienda, tuvo que
trajinar desde pequeño debido al injusto salario pagado a sus padres. Comienza a trabajar
cuidando ganado desde los ocho años de edad, con un sueldo de doce centavos por día.
Tal vez ahí, al pasar largas horas pastando al ganado y observando el paisaje, haya captado la dimensión, la forma y el movimiento de sus creaciones, así como la forja de un espíritu apacible, necesario para lograr un proceso perfecto.
Más tarde, con la ayuda del párroco de la iglesia, aprendería a leer y escribir, al tiempo que adquiriría una profunda inclinación hacia el catolicismo, mismas que con forman personalidad.
Cuando la hacienda deja de funcionar, tuvo que buscar nuevos empleos. Así, Manuel Jiménez trabajo como peón de albañil, albañil, cortador de caña, canastero, músico (tocaba la trompeta) y peluquero, entre otras varias actividades.
"se hecho a sufrir" cuando se caso a los 21 años, Pues tuvo que trabajar para mantener a la familia.
También, durante tres años, trabajo para el INAH como cuidador de la zona arqueológica de Monte Alban, pues una vez"descubierto", comenzaron los trabajos de excavación haciendo necesario el resguardo de las obras, Ante el Instituto fue recomendado como hombre serio y trabajador por el señor cura de Arrazola, por Io que Alfonso Caso
y Martin Bazán Io aceptaron y le pusieron a cargo de 20 hombres. Durante sus largos Recorridos por la zona había que hacer algo, por Io que comenzó a
tallar figuras en la madera que le proporcionaba el medio. Realizó máscaras y figuras pequeñas que vendía con dificultad, Ofreciéndolas en las casas de la ciudad de Oaxaca, cuando el comercio turístico era desconocido, pues no fue sino hasta el descubrimiento de la Tumba 7 que se dio importancia a Monte Alban; aunado a Io anterior, la construcción
de la Carretera Panamericana hizo posible contar con una mayor afluencia de turismo.
Con la madera que obtenía del copal inició la talla de pequeños objetos, mismos que vendía de casa en casa en el centro de la ciudad por unos cuantos centavos. Poco a Poco, la habilidad le hizo ir progresando, hasta que sus obras obtuvieron la atención del grupo POMAR, quien Ie conectó con la familia Echeverría, a través de la cual trabajo durante tres años para los museos de México.
Así, siendo Luis Echeverria presidente de México, recomendó a don Manuel Jiménez Para que asistiera a los Estados Unidos a participar en el Festival de la Raza, en los Angeles, California, en 1978. En ese lugar coincidiría con don Pedro Linares, el creador de los judas de cartón y de los Alebrijes: "ahí se encontraban artistas de Japón, De Inglaterra, Y otros países, pero yo gane para México y Oaxaca el primer lugar con mi trabajo. Después me pasearon y atendieron por 10 días", dice en entrevista Manuel
Jiménez. Por esta labor recibió el titulo de "Gran Maestro Internacional".
Don Manuel Jiménez aceptó trabajar y enseñar su arte en los Estados Unidos por un año. Luego regresó a Arrazola y a partir de esa fecha se decidió por completo a la talla de madera, dando inicio a una exportación permanente de sus trabajos hacia el
país del norte. Gracias a ello sus artículos de copal llegaron a cotizarse en el mercado nacional e internacional. La talla que realiza don Manuel es la de animales que muestran formas o actitudes en movimiento; sus figuras muestran un perfecto acabado y son sumamente finas.
Jiménez ofreció varios cursos de tallado de madera en Oaxaca. De esta manera, comunidades como San Martin Tilcajete, Santa María Atzompa y la Unión Tejalapam, al igual que los habitantes de Arrazola, comenzaron a tallar animales.
Así, la actividad comenzada por don Manuel, ha dado vida a las comunidades mencionadas, proporcionándoles el sustento diario y otros beneficios económicos directos e indirectos, pues Arrazola, por sus"alebrijes", es ya una población de carácter turístico.
De echo, desde que en 1960 Don Manuel Jiménez diera inicio a la tradición, el número de artesanos se ha ido incrementando; a la fecha, casi todo el pueblo se dedica al tallado de madera.